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“No quiero quejarme…¡quiero que las cosas cambien ya!”

Carlota Álvarez Basso

Seguimos con nuestra sección “Galifornianos” dedicada a personajes ilustres de Galicia y Portugal.

Hoy entrevistamos a la viguesa CARLOTA ÁLVAREZ BASSO, destacada gestora cultural.

Carlota fue fundadora y directora del MARCO (Museo de Arte Contemporánea de Vigo) desde 2002 hasta el 2005, y directora de Matadero de Madrid desde 2013 hasta el 2017.

Aquí van nuestras preguntas, y sus respuestas:

¿Qué se siente haber sido elegida recientemente entre las 100 mujeres más top de España?

Ha sido una gran alegría y una responsabilidad a la vez, por el nivelazo de las mujeres que fueron elegidas conmigo este año en la categoría de “Cultura”, como Almudena Grandes y Olvido Gara, Alaska, y por el subidón de compartir el premio con mujeres a las que admiro. Al principio me quedé perpleja por que se hubiera valorado el trabajo de una gestora cultural, y después agradecida por el reconocimiento a una labor que, si bien se realiza entre bambalinas, es indispensable para generar un tejido cultural fuerte y resiliente. Al final, los beneficiarios de este trabajo son los creadores.

Yo estoy subida al carro del feminismo desde que tenía uso de razón y los amigos de mis padres me preguntaban “Carlotiña ¿qué quieres ser de mayor?” Y yo contestaba muy seria “Feminista”, nunca entendí por qué esta respuesta causaba risas, ya que yo conocía dentistas, taxistas, electricistas, artistas que vivían de sus profesiones… así que no comprendía por qué una persona no podía dedicar su vida a ser feminista. ¡al final parece que sí me he dedicado activamente a ello!

Por otro lado, me parecen indispensables estas herramientas de reconocimiento que ayudan a visibilizar el talento femenino para construir una sociedad basada en la igualdad entre géneros. En Galicia acaba de nacer la plataforma ‘Referentes Galegas’, un directorio que destaca a las profesionales de Galicia entre las nuevas generaciones.

Has estudiado Sociología en la Universidad de Nanterre, en París. Entonces, ¿cómo es que te has dedicado a trabajar en el sector cultural?

La cultura siempre ha estado en mi vida desde que nací en el seno de una familia de intelectuales con inquietudes creativas, de manera que, en paralelo a mis estudios universitarios en París, yo iba todos los fines de semana a ver exposiciones y museos. Después, volví a España a completar mi formación realizando los Cursos de Doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, especializándome en el Consumo Cultural en España.

En cuanto terminé envié mi curriculum a Nueva York y para mi sorpresa me aceptaron para hacer un año de trabajo en prácticas en el departamento de “New Media” del Museum of Modern Art de Nueva York. A partir de ahí ya no había vuelta atrás… quería dedicarme a la gestión cultural.

En el año 1992 volví a España para a trabajar como Jefe del Departamento de Obras de Arte Audiovisuales en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, donde programé las salas de cine del museo hasta el año 1999. Como me dijo la directora en ese momento, mi admirada María de Corral, cuando me entrevistó para el puesto: “El arte contemporáneo no se aprende en las facultades, se aprende visitando galerías y exposiciones”… ¡y eso es lo que yo había hecho durante 10 años! Ahora trabajo otra vez en ese museo llevando los “Proyectos Especiales”.

Parece ser que el actual ministro de cultura, José Guirao, te llamaba “el tanque”, cuando en los años 90 trabajabas a sus órdenes como jefa del Departamento de Obras de Arte Audiovisuales del Museo de Arte Reina Sofía, ¿por qué?

¡Esa pregunta debes hacérsela a él!! Pero es cierto, me llama así. Le tengo mucho cariño y conservo una excelente relación profesional y personal con él. Sinceramente me parece un nombramiento estratégico, y creo que su llegada se ha notado inmediatamente en el importante aumento del presupuesto de cultura en el anteproyecto de Presupuesto del actual Gobierno. Espero que se aprueben.

Creo que me llamaba así porque yo soy una persona que no solo me preocupo por las cosas… ¡me ocupo! Y si algo no me gusta, intento cambiarlo. No me gustan nada las personas que están instaladas en la queja permanente…. ¡si no te gusta algo… Intenta cambiarlo! Poco importa el lugar en el que te encuentres…ganar pequeñas batallas en diferentes ámbitos puede ayudar a modificar el resultado de una guerra. O al menos eso creo yo, porque mi experiencia me dice que sí es posible cambiar las cosas…

Actualmente diriges el Festival Internacional Cine por Mujeres. ¿Cómo llegó este proyecto a tu vida?

Pues precisamente he puesto en marcha este festival, en codirección con mi marido Diego Mas Trelles, que es realizador de documentales y asesor de varios festivales de cine, por lo que te he señalado en la respuesta anterior. No quiero quejarme… ¡quiero que las cosas cambien ya! ¡me pongo las pilas e intento cambiarlas!

De hecho, la primera edición del Festival Cine por Mujeres que hemos puesto en marcha en 2018, de ámbito internacional y con sede en 7 importantes espacios culturales de Madrid ha resultado mucho mejor de lo que esperábamos: todas las proyecciones estuvieron llenas y tuvo una repercusión en prensa muy elevada.

Este año haremos la segunda edición del 25 al 31 de marzo en 12 sedes del centro de la ciudad.

¿Qué opinión te merece la situación actual del MARCO de Vigo?

Estamos en una encrucijada complicada en España, y en Vigo en particular. Cualquier intento de desmantelar los museos de arte contemporáneo o cambiarlos de propósito implica una voluntad clara de crear ciudadanos sumisos, adocenados, sin capacidad crítica.

Esto no es lo deseable en un estado democrático. La cultura tiene que volver a estar en primera línea de la agenda de la política. Es un gravísimo error haberla desplazado a un cuarto plano y, a mi juicio, este hecho está íntimamente relacionado con el auge de los populismos de estos últimos tiempos.

¿Por qué creo fundamental que la ciudadanía debe tener acceso a la cultura más actual a través de los museos de arte y centros de arte contemporáneos? Porque es ahí donde se genera el arte de nuestros días, realizado con los medios actuales, donde se fomenta el espíritu crítico y se tratan los problemas de nuestro cotidiano: la convivencia, la violencia, la globalización, la identidad, las tensiones entre lo público y lo privado, el urbanismo, el turismo masivo, la crítica institucional, los géneros, los feminismos… No se puede inducir en error a la gente y manipularla haciéndoles creer que el arte contemporáneo es elitista.

Tenemos que ser cautelosos con lo que pase con la elección del nuevo director o directora.

Tienes una dilatada carrera como directora de proyectos culturales. ¿De qué estás más orgullosa de tu carrera?

De la puesta en marcha del Marco de Vigo, y del consenso social e institucional que conseguimos en torno al Museo de Arte Contemporáneo. Vigo es una ciudad compleja y es muy difícil conseguir acuerdos sobre ningún asunto. En aquel momento sentamos en la misma mesa a dialogar al Concello, la Diputación, la Xunta y Caixa Vigo. Un poco más tarde se negoció con Carmen Calvo la incorporación al Patronato del Ministerio de Cultura… ¡fue un gran reconocimiento a la labor de todo el equipo y a los resultados de nuestra gestión!

En aquel momento no hubo impedimentos ni injerencias políticas para trabajar. Fue un esfuerzo titánico poner en marcha el museo entre 4 personas: redactar los estatutos, crear el Patronato, recepcionar la obra del edificio, contratar (mediante pruebas de acceso) al personal y formarlo, elaborar los primeros presupuestos, diseñar la imagen corporativa, conformar el primer mailing y, finalmente, diseñar y montar las dos exposiciones inaugurales, una nacional y otra internacional, con piezas producidas ad hoc. ¡Una locura!

Pero soy consciente que el mayor éxito del Marco es su capital simbólico y el prestigio que llegó a obtener en España y el extranjero. Los vigueses incrementaron su orgullo de pertenencia a su ciudad (recuerdo que un amigo, importante representante de la cultura gallega, me dijo que si Bin Laden quisiera poner una bomba en un lugar de la ciudad, antes del Marco solo podía ponerla en El Corte Inglés). Esta broma es ilustrativa de la pregnancia social que consiguió el museo.

Son valores intangibles, pero son muy muy importantes para la vida de los ciudadanos.

También fuiste gerente de la Fundación Córdoba Ciudad Cultural. ¿Fue para ti un varapalo que finalmente Córdoba no fuese elegida Capital Cultural de Europa 2016?

Fue una grandísima decepción para mí y para toda la ciudad. Estábamos todos muy implicados e ilusionados. Y además, Córdoba lo necesitaba.

Para mi significó un jarro de agua fría conocer en carne propia las consecuencias de la política de despachos. Porque la verdad… es ésa…

Vives en Madrid desde hace muchos años, ¿Qué lugar de Galicia recomendarías para ir de visita, y por qué?

¡Qué quieres que te diga! Recomendaría toda Galicia.

Con decirte que, viviendo en Madrid, cuando alguien me dice que le gusta Galicia y que viene a menudo siempre pienso “Este sí sabe lo que vale un peine…lo demás ni se enteran de los que tienen al noroeste”. Pero como siempre decimos…mejor así, que no nos “descubran”.

¿Tienes morriña?

Mucha. Intentaré describir mi mejor recuerdo de infancia: disfrutar de las puestas de sol de septiembre apostada en algún punto de la ría de Vigo situado entre la Playa de Coruxo y la de Patos. La escena es así: el sol se pone en el centro de las Islas Cíes, el cielo está de color naranja intenso, tirando a rojo, y el mar está de color lila claro… Es lo que se veía desde la casa de mis abuelos… ¡qué sentimiento de paz y serenidad me sobrecoge cuando lo describo…!

Y, para terminar, ¿a qué gallego ilustre te gustaría que invitásemos a esta sección de entrevistas, y por qué?

A Chema Prado, exdirector de Filmoteca Española durante más de 30 años. Se acaba de jubilar y el cine español no sería lo que es sin él.

Un comentario en ““No quiero quejarme…¡quiero que las cosas cambien ya!”

  1. Uf! quisiera conocer a esta mujer, que me regale cinco minutos de charla… esa energía es la que preciso y, estoy segura, no solo yo…. gracias Carlota por haber querido, desde niña, ser “feminista” y que serlo fuese como ser dentista!!! Soy argentina pero vivo en Vigo, esa ciudad de acuerdos difíciles y agradezco el MARCO, las ciudades sin símbolos son ciudades desnudas.

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