Portugal

Portugal en tiempos de milagro

PortugalEn sólo 6 años Portugal ha pasado de estar al borde de la ruina a asombrar a medio mundo por su «milagro económico».

Hoy, el país vecino saca pecho y presume de crear empleo como el que más, haber rebajado drásticamente el déficit fiscal y, al mismo tiempo, haber aumentado los salarios y las pensiones de los empleados y jubilados.

Por si estas buenas cifras económicas no fueran suficiente, la autoestima de los portugueses se está quitando de encima otros complejos imprevisibles: en el 2016 Portugal ganó contra todo pronóstico su primer gran título de futbol, la Eurocopa, y apenas un año después ganó Eurovisión por primera vez en su historia. Portugal está de moda.

Después de la tremenda crisis que comenzó en el 2008 y de tener que ser rescatada por la troika europea en 2011 -78.000 millones de euros-, hoy Portugal está recuperada y su economía avanza a velocidad de crucero: impresionante reducción del paro (que pasa del 17,3% en el peor momento de la crisis hasta el 8,2% actual, el nivel más bajo desde 2004), repuntes salariales (los sueldos y salarios llevan creciendo a tasas superiores a la media de la Eurozona desde 2015), y un fuerte recorte de su déficit público al 1,4% del PIB (el menor nivel en 40 años). Unas cifras impactantes que no hacen otra cosa que seguir mejorando: según las previsiones del Gobierno luso el déficit quedará este año en el 1,2% y el desempleo habrá bajado al 7%.

¿Pero cuál es el secreto detrás de la increíble recuperación económica de Portugal?  Hemos identificado los siguientes factores que influyen en su progreso:

Desafío a la austeridad

Al contrario de España, su país vecino, el renacer económico de Portugal se ha fraguado desafiando el mandato de austeridad que rige en la UE desde la crisis del euro. Lejos de realizar recortes, Portugal ha estimulado la demanda interna para impulsar el consumo y, de este modo, generar crecimiento, aumentar la recaudación de impuestos y reducir el déficit fiscal. Subieron el sueldo mínimo de 485 a casi 600 euros y bajaron el IVA del sector de la hostelería-restauración (motor de su economía) del 23% al 13%. Como resultado, los trabajadores portugueses han ganado poder adquisitivo (incremento de los salarios por encima de la inflación), y eso está repercutiendo en el consumo. Parece un tanto exagerado, pero ya hay quien compara a Portugal con los países nórdicos.

Apuesta por el turismo

El turismo es el pilar fundamental de la recuperación económica del país. Portugal atrae a los turistas porque aporta muchas horas de sol al año, playas naturales y buena gastronomía, a lo que hay que añadir esa tranquilidad, amabilidad y aire de bohemia que siempre han caracterizado a los portugueses. Su atención al cliente es buena porque la gente es muy educada, amable, cordial, y con un alto nivel de inglés generalizado. Con estos credenciales, el turismo aumenta con mucha fuerza (crece a un promedio del 10% anual) y hoy ya son más los turistas que recibe (12 millones en el año 2017) que los portugueses (10 millones). No es de extrañar que Lisboa sea la ciudad de moda en Europa.

Nazaré
Luciendo la camiseta ‘ola’ de Galifornia en Nazaré

Inversión extranjera

Portugal se ha convertido en un polo de atracción de capital extranjero, pensionistas europeos y residentes de lujo. Su progreso económico y su atractivo de país lo sitúan como receptor de grandes inversiones extranjeras, y no solo en el sector turístico o inmobiliario, sino también en otros sectores punteros como el tecnológico y aeronáutico. El capital extranjero incluye capitales personales: pensionistas de todo el mundo y residentes de lujo (como por ejemplo Madonna). Y es que quien quiera acceder al visado de residencia portugués (y así poder moverse libremente por Europa) es muy bienvenido, lo están facilitando a cambio de adquirir una propiedad inmobiliaria.

Pujanza del sector textil

Portugal es un país muy competitivo en el sector textil: tiene una industria arraigada, confección cuidada y de calidad, mano de obra barata y costes de producción bajos. Esta especialización productiva en confección es un imán para las grandes marcas españolas del textil. Portugal suministra a Inditex, Carolina Herrera, Purificación García, Bimba y Lola y, también, como no, Galifornia® 😉. La región del norte de Portugal se ha convertido en un auténtico clúster del textil dedicado a coser la moda gallega.


 Zuecos ‘Galifornia’, hechos a mano en el norte de Portugal

Pero no es oro todo lo que reluce en Portugal

A pesar de todos estos datos positivos, la economía lusa no está exenta de importantes problemas, a saber:

  • Enorme desigualdad de la riqueza, que sigue siendo impropia en un país de la UE.
  • Pese al repunte salarial, los sueldos siguen siendo bajos (con salarios que, de media, son de unos 630 euros mensuales), y además la tasas impositivas son altas (en gasolina, gas…), lo que hace que el poder adquisitivo del portugués medio sea hasta un 35% inferior al español y un 40% menos que la media de la OCDE.
  • Al depender del sector de la restauración y turismo, mucho del empleo que se está creando es temporal. Apenas un tercio de los nuevos contratos son fijos.
  • La economía portuguesa (como la española) tiene un grave problema de productividad. La productividad por hora trabajada no crece, pero sí lo hacen los costes laborales, lo que supone una seria amenaza para la competitividad futura de las empresas lusas.
  • Abultada deuda, tanto privada como pública: un 270% del PIB la privada y un 130% la pública. Cualquier subida de los tipos de interés por parte del BCE desestabilizaría el país entero.
  • Al haber fundamentado la recuperación económica en el turismo, el país se fractura entre el progreso de las urbes del litoral y el interior que languidece en el olvido, como bien han demostrado los trágicos incendios forestales que el año pasado dejaron más de 100 muertos y 300.000 hectáreas calcinadas.
  • El turismo empieza a ser masivo y emerge una burbuja en los alquileres y precios de propiedades que está expulsando a los vecinos de los barrios céntricos de Lisboa y Oporto.

El éxito económico es innegable, pero Portugal tiene mucho trabajo por hacer antes de poder celebrarlo por todo lo alto.

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