Galifornia/California

¿Por qué en Galifornia no tenemos nada que se parezca al Silicon Valley?

Galifornia Silicon Valley

Galicia y Portugal comparten con California un buen puñado de características comunes, como el clima, las playas, el marisco… Pero no todo son similitudes. Por ejemplo, aquí no tenemos, lamentablemente, un”Silicon Valley” como el de San Francisco.

La costa oeste peninsular y la costa oeste de EE.UU. guardan grandes parecidos: atardeceres de ensueño, playas y surf, el clima (y también por desgracia los incendios forestales), el marisco, las gaviotas, islas que fueron cárceles (San Simón y Alcatraz), puentes colgantes similares (Rande y Golden Gate), cuestas empinadas (Vigo y San Francisco)… Son todos estos parecidos con California los que han llevado a la franja atlántica peninsular a ser conocida hoy como “Galifornia”.

Pero no todo son similitudes entre California y Galifornia. Por ejemplo, aquí no tenemos, lamentablemente, un”Silicon Valley” como el de San Francisco, un lugar que posee el ecosistema perfecto para que una idea se convierta en negocio: las universidades más innovadoras (Stanford, Berkeley…), la meca mundial de la alta tecnología, las mejores redes de contactos (networking) para poder hacer negocios, abundante capital riesgo (business angels) que apuesta por el talento y la creatividad, y ese espíritu inconformista y bohemio de una ciudad, San Francisco, con pasión por inventar y sin miedo al fracaso.

Es esta última característica, el miedo al fracaso, el gran inconveniente que padecemos aquí, en la península ibérica en su conjunto. Como bien apunta desde San Francisco la gallega Miriam Pena, una de las 12 ingenieras con más proyección del Silicon Valley, «Aquí equivocarse está considerado un valor, y en España es un fracaso». Según Miriam, «Galicia tiene el potencial necesario para ser un Silicon Valley español». Pero nuestro problema aquí es que si emprendes y fracasas, no se te perdona. Por contra, en California, no hay miedo a errar. Uno se puede equivocar, puede llevar una empresa “a la ruina”, y eso no está percibido como un error o como una lacra que debas arrastrar el resto de tu vida. Se entiende que estás intentando emprender y crear algo nuevo, y es lógico que en ese proceso te puedas equivocar y no triunfes a la primera, pero eso se considera como un aprendizaje, se entiende que cada vez que te equivocas aprendes de tus errores y estás dando un paso más hacia la excelencia.

Aquí, sin embargo, nos obsesionamos tanto con no fallar, estamos tan preocupados por no fracasar que, salvo honrosas excepciones, no arriesgamos y no intentamos nada extraordinario. Lo cierto es que en España ningún banco hubiera financiado a Google

Emprender e innovar es tomar riesgos sin miedo al fracaso. Es estar dispuesto a fallar a menudo y a fallar rápido. Es, pese a los errores y los intentos fallidos, nunca dejar de empujar, nunca dejar de intentar cosas nuevas, nunca dejar de soñar. Aprender de los errores, equivocarse y perseverar, es la base de todo éxito. El fracaso no es una opción… es un requisito. Como dijo Thomas Edison: «Cada una de las 200 bombillas que no funcionaron me enseñó algo que probé en el siguiente intento».

El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse

Publicado por The cool ruler – Alberto Dotras en Domingo, 26 de julio de 2015

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